Almería

Almería, la más oriental de las capitales andaluzas, fue uno de los puertos más importantes del califato de Córdoba. La ciudad ofrece al viajero monumentos como la Alcazaba, fortaleza medieval que corona la ciudad y que constituye la segunda construcción musulmana más extensa de España tras la Alhambra, o la catedral, dotada de torres, almenas y gruesos muros, lo que le confiere más el aspecto de una fortaleza que el de un templo. Calles estrechas de fachadas encaladas componen parte del panorama de su casco histórico, que esconde innumerables tesoros arquitectónicos, de los que disfrutarás paseando tranquilamente por ese laberinto. Para conocer de forma fácil y amena la ciudad, nada mejor que recorrer sus calles partiendo de sus orígenes árabes hasta el encanto de su entramado urbano que nos lleva hasta las orillas del mar Mediterráneo y donde podrás visitar, además de los monumentos mencionados anteriormente, otras muchas construcciones de interés histórico y artístico. Entre ellas se encuentran espacios como la iglesia de Santiago, la iglesia y convento de Las Puras, la iglesia de San Juan, la casa Puche, el Ayuntamiento y el famoso Cable Inglés, embarcadero de hierro considerado obra maestra de la ingeniería industrial.