Cola de Caballo

Esta es una de las rutas clásicas del Parque Nacional. La espectacularidad de sus panorámicas, la diversidad de ecosistemas y la gran cantidad de cascadas que se pueden observar a lo largo del recorrido lo convierten en objetivo de cualquier visitante. Aunque a primera vista parece que requiere una importante inversión de tiempo, el nivel de dificultad es mínimo y el esfuerzo queda recompensado con creces por el maravilloso paisaje que se divisa constantemente. Partiendo del aparcamiento de la Pradera de Ordesa, se toma el camino que discurre por el margen derecho del río Arazas, dejando a la izquierda la senda que accede al circo de Cotatuero, envuelta en un bosque de pinos, abetos y hayas. Siguiendo el itinerario se llega a la zona conocida como el recorrido de los miradores, que ofrece una espectacular sucesión de cascadas. La cascada de Arripas o del Abanico, la de la Cueva y la del Estrecho nos muestran una concentración de saltos de agua tan inusual como espléndida. Dejando esta zona se llega a un bosque de hayas que en algunos tramos deja entrar tímidamente la luz dando una visión especial. Con un poco de suerte se podrá contemplar alguna ardilla entre los arbustos, o el vuelo del trepador azul o del pito negro posándose en el ramaje. Una vez pasada esta masa boscosa se encuentra la cueva del Frachinal, cuyo nombre se debe a la existencia de fresnos asociados a las hayas, y más adelante se desciende hasta llegar al margen del río Arazas. Siguiendo el cauce se accede a las Gradas de Soaso, una espectacular sucesión de cascadas que superan progresivamente un desnivel simulando una escalera de naturaleza calcárea. Poco más arriba, el camino se topa con una cabaña de pastores situada a la entrada del tramo final del valle, que culmina en el circo glaciar de Soaso con la cascada de la Cola de Caballo presidiéndolo a 1.840 metros de altitud.