Torla

A menos de cuatro kilómetros de Broto, Torla es un precioso y peculiar pueblo altoaragonés con interesantes muestras de arquitectura tradicional pirenaica y que ejerce de puerta de entrada al Parque Nacional por el valle del río Arazas. La localidad sorprende nada más llegar por la majestuosidad de su iglesia, situada a los pies de la impresionante pared natural del Mondarruego. La conjunción entre el maravilloso entorno natural donde se enclava y la capacidad y sensibilidad que han demostrado tener sus gentes a la hora de conservar el encanto de su arquitectura (con numerosos detalles, como dinteles góticos, puertas doveladas o arcos de medio punto), convierten a Torla en uno de los pueblos más bellos del Pirineo. La iglesia y la casa Viu son las dos construcciones que destacan de entre todas las que exhibe esta localidad. La primera se estructura en tres naves con una cúpula encima del coro, totalmente independiente del resto; posee un órgano del siglo XVI y conserva la cruz de Torla, de estilo gótico, una verdadera obra de orfebrería que permanece guardada en la sacristía. La casa Viu sirvió durante muchos años de posada a numerosos viajeros que visitaban el Parque Nacional.