San Millán de la Cogolla

San Millán de la Cogolla es un lugar privilegiado, no solo por su importancia histórica, sino también por su belleza paisajística. Cogolla viene de cucullam, que significa capucha, en alusión a la forma que adopta la cumbre de uno de los montes que rodean el valle, una zona de extremada belleza y riqueza natural. La arraigada tradición monástica del municipio es apreciable en el bellísimo conjunto arquitectónico que alberga, donde destacan los monasterios de Suso y Yuso, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue aquí donde, hacia el siglo VI, San Millán buscó refugio espiritual en un eremitorio excavado en la roca. La importancia cultural y religiosa que alcanzó durante la Edad Media esta comunidad monacal fue tal que atrajo a multitud de peregrinos que se desviaban del Camino de Santiago —y aún hoy lo hacen— para dirigirse hacia este lugar. El devenir de los siglos ha dejado en este típico caserío riojano el bello conjunto arquitectónico formado por los monasterios de Yuso y Suso. Ambos poseen una gran relevancia histórica, ya que en ellos se conservan los primeros textos escritos en castellano. La importancia de San Millán de la Cogolla como cuna del castellano se vería reforzada en el siglo XIII, ya que allí vivió y se educó Gonzalo de Berceo, escritor y poeta medieval cuyas composiciones elevarían este idioma a la categoría de lengua literaria. Suso y Yuso se inscriben dentro de la Ruta de la Lengua Castellana, que pasa por localidades con un papel decisivo en la historia y evolución de las letras castellanas: Santo Domingo de Silos, Valladolid, Salamanca, Ávila y Alcalá de Henares.