Ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Rutas relacionadas

Entre los acantilados del cabo Matxitxako, una pequeña península se adentra en el mar sosteniendo este templo unido a la línea de la costa por 231 escalones esculpidos en la roca, que hay que subir para llegar a ella y disfrutar de unas espléndidas vistas sobre la abrupta costa. La simple visión de la ermita al atardecer es una experiencia única. La imagen del islote de Aketze completa un entorno único, considerado biotopo protegido. Las vistas sobre el mar Cantábrico son espectaculares. El singular perfil de Gaztelugatxe se aprecia solemne desde la costa. La ermita es un edificio de planta rectangular con ábside poligonal, muros de mampostería reforzados con contrafuertes, cubierta a dos aguas salvo en la cabecera que es más compleja, y pórtico en el lado meridional. Se desconoce cuándo pudo ser construida, aunque se sabe que en 1886 fue objeto de una gran reforma. San Juan de Gaztelugatxe tiene un profundo arraigo en la devoción popular, sobre todo entre los arrantzales, pues en su interior hay cuadros que representan embarcaciones a punto de naufragar y las maquetas de barcos colgados a modo de ofrendas. Según cuenta la leyenda, San Juan, al llegar a Bermeo, dio tres grandes pasos y alcanzó la ermita. Las huellas de aquellos pasos quedaron marcadas en el camino, la última de ellas en el último escalón de acceso a la ermita. Cada 24 de junio, se celebra una tradicional romería en honor a San Juan. Multitud de personas acuden a pie hasta la ermita en peregrinación desde localidades vecinas en cumplimiento de promesas realizadas o para asistir a las misas que se celebran desde la madrugada.