Cabo Fréhel

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Cuarenta y siete kilómetros separan Saint-Malo del cabo Fréhel, uno de los lugares más impresionantes de la región. A más de setenta metros de altura, con los pies en el mar, los acantilados de esquisto y de gres rosa del cabo Fréhel ofrecen una de las vistas más impresionantes de Bretaña. Es un paraje excepcional, una reserva ornitológica, plagada de aulagas y brezos. El paseo concluye en el ilustre fuerte La Latte. El cabo Fréhel, batido por los vientos, desde su posición de dominio sobre el mar esmeralda, encanta por su belleza y su suave colorido. Los acantilados en vertiginosa y perfecta vertical constituyen el hábitat ideal para centenares de aves. Desde la punta del Grouin hasta la isla de Bréhat, el cabo está cubierto por 400 hectáreas de landas, una de las más extensas de Europa y un majestuoso faro de 103 metros. Los amantes de la naturaleza encuentran aquí la plenitud. El cabo ofrece de mayo a octubre una sinfonía sin igual de colores. El amarillo intenso de la aulaga mezclado con el rosa de la clavelina de mar, el morado de los brezos en verano… Y aves marinas que se cuentan por cientos (cormoranes moñudos, gaviotas argénteas…) y la rarísima alca común (con un poco de suerte verás alguno de los veinte individuos que vive en los acantilados). En los días despejados las vistas alcanzan desde el Cotentin y Jersey hasta Paimpol.