Blois

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Capital de Francia en el siglo XVI, Blois tiene un bonito casco antiguo (peatonal) y un castillo de diversos estilos. La ciudad de Blois es un punto neurálgico en la ruta de los castillos, ya que a pocos kilómetros de ella se encuentran varias de las construcciones imprescindibles del Valle del Loira.

Elegida por los reyes de Francia y la corte del siglo XVI como lugar de residencia, esta villa se sitúa en la colina que domina el Loira. El centro histórico, los barrios antiguos y monumentos de una gran riqueza arquitectónica otorgan a Blois el título de «Ciudad de Arte y de Historia». El gran atractivo de esta ciudad asentada a la orilla del Loira es el trazado medieval de su casco antiguo. Calles empinadas, tortuosas callejuelas llenas de encanto, casas de madera y palacetes con medallones nobiliarios en la fachada acompañan a lo largo del paseo que conduce hasta el castillo de Blois.

Son especialmente remarcables la catedral de Saint-Louis, la iglesia de San Vicente, el palacio de Alluye o la abadía de San Laumer, además, por supuesto, del enorme castillo de Blois, el monumento más destacado de la ciudad y el lugar donde Juana de Arco recibió la bendición del arzobispo de Reims antes de emprender su lucha contra los ingleses.

El Château de Blois es un enorme edificio formado por cuatro castillos de diferentes estilos arquitectónicos: medieval, gótico flamígero, renacentista y clásico. Aquí se encuentra la Salle des États Généraux (sala de los Estados Generales), que servía de tribunal en la Edad Media y donde Luc Besson grabó, en 1999, la escena del juicio de su película Juana de Arco (Jeanne d’Arc). Ahora estos muros albergan el Musée Archéologique et Musée Lapidaire y el Musée des Beaux Arts. Además, el ala de Francisco I contiene la sorprendente escalera de caracol que mandó construir el monarca, con su inicial grabada y vigilada por una salamandra decorativa.

En la place du Château, frente al castillo, se encuentra la Maison de la Magie. Como en una casa encantada, las ilusiones ópticas, salas surrealistas, espectáculos y exposiciones de inventos llenan este museo mágico que entusiasmará a los más pequeños..

Cerca del Castillo l’ Eglise Saint-Nicolas, iglesia del siglo XII disponía, en su tiempo, de un pequeño hospital para peregrinos. Ahora es una de las mejores muestras de la arquitectura religiosa de aquella época y se puede visitar.

Detrás de la catedral y junto al ayuntamiento, podrá pasear por les Jardins de l’Ancien Évêché. Jardines de diferentes estilos, estanques, plantas exóticas, vistas de la ciudad y del castillo. Colores, aromas, sonidos… Un placer para todos los sentidos.