Loches

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Retrocede en el tiempo y aprecia uno de los recintos fortificados más bellos de Francia, la Ciudadela Real de Loches. La torre del homenaje (el torreón), con sus 36 metros de altura, es una de las más imponentes de su época y una de las mejor conservadas. La mandó edificar el conde de Anjou, Foulques Nerra, a principios del siglo XI. Modelo de arquitectura militar, Luis XI la transformó en cárcel real.

Muy cerca, el edificio real, joya del Renacimiento francés y punto culminante de la historia de Francia, fue una residencia de predilección de la dinastía de los Valois, y estuvieron, entre otros, Juana de Arco, Agnès Sorel y Ana de Bretaña. Su fachada abierta en terraza domina la ciudad y el valle del Indre. Ya en el pabellón de entrada del torreón, más allá de la barbacana, penetrarás en el mundo carcelario de la Edad Media: la torre Luis XI, el martillito, la sala de tortura, la de los grafitos, las celdas, las fortificaciones o los subterráneos.

No lejos de la residencia del gobernador, el jardín medieval, con su pérgola, sus plataformas con césped y sus barreras de caña, ofrece un contraste singularmente sereno en este entorno opresor. En las salas de los aposentos reales se exponen bellos tapices flamencos, armaduras y cuadros tales como el prestigioso retablo La Pasión de Cristo, atribuido a Jehan Poyet (siglo XV).