Collioure

Los Pirineos llegan al Mediterráneo dibujando un litoral abrupto y ondulante. Esta zona del litoral francés recibió en el siglo XIX el nombre de Costa Bermeja debido al tono rojizo que adquirían las rocas cuando recibían los primeros o los últimos rayos del sol. Nos hallamos en el país de las rocas, donde rompen las olas, donde los puertos pesqueros y deportivos se ocultan en ensenadas protegidas. Batido a los pies de una fortaleza construida directamente en la roca (el castillo Real), el pueblo de Colliure es la perla de la zona. El castillo sirvió de residencia veraniega a los reyes de Mallorca. Al nivel del mar, casi sobre el agua, la iglesia de Santa María y el faro que le sirve de campanario, son el símbolo de la villa. En el cementerio de la población descansan los restos del poeta Antonio Machado, que murió exiliado en 1939, y del novelista Patrick O’Brian, autor de una aclamada saga de novelas sobre la armada inglesa, Master and Commander, protagonizada en el cine por Russell Crowe. Colliure resplandece con su preciosa iglesia de Notre Dame des Anges, la imponente imagen del castillo templario, las casas de vivos colores del barrio marinero y sus tortuosas callejuelas empedradas. Una iglesia fortificada tan cerca de la costa que se diría que está dentro del mar, dos pequeños puertos separados por el viejo castillo Real y, en ellos, un sinfín de mástiles y barcas de vivos colores dispuestas a hacerse a la mar para pescar la famosa anchoa, viejas calles de floridos balcones entrecortadas por escaleras, un paseo a orillas del mar, terrazas y tiendas con escaparates rebosantes de color. Una sugerente estampa que se completa con un cielo casi siempre azul. Un pueblo que hay que descubrir y disfrutar a pie, paseando sin prisas.