Atenas

Atenas se encuentra en la zona occidental de la península de Ática, al sur de Grecia. Flanqueada por los montes Parnes, Pentele e Himeto, alberga una población de más de tres millones y medio de personas. La ciudad se encuentra en un terreno salpicado de colinas; entre ellas, la Acrópolis (156 metros) y el Licabeto (277 metros), que dominan el paisaje y constituyen dos puntos de referencia para orientarse en el laberinto ateniense. Ambas son visibles prácticamente desde cualquier rincón de la ciudad. Situado en la falda norte de la Acrópolis, Plaka es el barrio turístico por excelencia. Se trata del antiguo barrio turco de la ciudad y sus tres calles principales, Mitropoleos, Kidathineon y Adrianou, están atiborradas de tiendas y restaurantes. El ambiente del barrio es formidable tanto de día como de noche y, por mucho que sea una zona turística, ello no le hace perder nada de su encanto. De entre toda su oferta destacan los monumentos y museos que nos muestra la ciudad antigua. La Acrópolis con el Partenón, el nuevo Museo de la Acrópolis, el Museo Arqueológico Nacional, el teatro de Dionisios, el Ágora antigua, el mercado romano o el templo de Hefesto son algunos de los edificios y lugares capaces de asombrarnos y transportarnos a la Grecia clásica. Omonia, la plaza de Sintagma, Monastiraki y el barrio de Plaka congregan por otra parte la oferta lúdica y turística de la ciudad y son la guinda del pastel. Atenas tiene fama de ser una ciudad con pocos espacios verdes. Sin embargo, el acceso por las callejuelas de Plaka hacia la entrada de la Acrópolis es un excelente lugar para pasear y entrar en algunas de las tabernas que cuentan con patios interiores sombreados. La colina del Areópago (Areios Pagos), también conocida como la colina de Marte, a medio camino entre el Ágora antigua y la Acrópolis, e incluso el mismo Ágora y, en especial, la Stoa de Attalos son lugares donde disfrutar de una buena sombra en las horas de más calor.