Epidauro

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue un santuario de Asclepio o Esculapio, dios de la medicina, y se halla en un paraje natural de gran belleza. Frente a la dureza granítica de Micenas, Epidauro es un sitio muy apacible, rodeado de bosques de pinos y cipreses. Su recinto arqueológico incluye el espectacular teatro, con una acústica inmejorable que se puede comprobar especialmente en verano, cuando se organiza el Festival Helénico, que incluye obras de teatro clásico y contemporáneo. El teatro fue edificado en el siglo IV a.C. y tiene capacidad para 14.000 espectadores. El museo se encuentra entre el teatro y el santuario de Esculapio y muestra una amplia colección de objetos (inscripciones, instrumental médico, exvotos, etc.) relativos a curaciones mágicas. El santuario, muy extenso, consta de diversas instalaciones: los restos del templo de Asclepio, el estadio, el santuario de los dioses egipcios y lo que parece ser la pieza más importante del recinto, el tholos ceremonial, cuya reconstrucción puede verse en el museo. Además de las ruinas, es aconsejable pasear por alguno de los senderos señalizados para disfrutar de la naturaleza del lugar.