Molinos de Kinderdijk

A veinticinco kilómetros de Rotterdam se halla Kinderdijk, donde se disfruta de uno de los paisajes más fotografiados de Holanda, donde los protagonistas son los molinos de viento. En Kinderdijk encontramos diecinueve molinos de viento alineados en dos hileras opuestas, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se construyeron alrededor de 1740 como parte de un sistema más amplio de gestión de agua con el que se evitaban las inundaciones. En la actualidad son un símbolo de la gestión del agua en Holanda. Los diez molinos de ladrillo, situados en uno de los márgenes, drenaban el Nederwaard. En la margen opuesta nueve molinos de viento octogonales drenaban el Overwaard. Todos estos molinos se ponen en funcionamiento durante los sábados de julio y agosto. En la visita se descubrirá cómo funcionaban y cómo vivían los molineros y sus familias; un viaje al pasado muy interesante para todas las edades. Si se visitan en invierno, se puede ver a los habitantes del lugar patinando sobre el agua helada.