Acantilados de Moher

Los acantilados de Moher (Cliffs of Moher) son la postal por excelencia del paisaje irlandés y uno de los destinos más visitados del país. El fuerte viento casi siempre presente y el mar bravío chocando contra las paredes de roca forman uno de los espectáculos naturales más impresionantes de Europa. Los acantilados se elevan a 214 metros en su punto más alto y extienden su masa a lo largo de ocho kilómetros sobre el océano Atlántico en la costa occidental del condado de Clare. En el centro de visitantes podrás encontrar información sobre la historia de esta región y su riqueza de flora y fauna. El centro cuenta, además, con bar, restaurante y tiendas. Desde los acantilados se pueden ver las islas de Aran, la bahía de Galway, así como también los Twelve Pins, las montañas Maum Turk en Connemara y Loop Head al sur. La parte más bonita es la parte derecha. Los acantilados toman su nombre de las ruinas de un fuerte llamado Mothar que fue demolido durante las guerras napoleónicas para construir una torre de señales en el Hag’s Head. Estos acantilados son el hogar de la mayor colonia de aves marinas, entre las que destacan los frailecillos, también conocidos como el payaso de los océanos, que anidan en la isla Goat. El mejor momento para observarlos es a primera hora de la mañana y hasta el mediodía, ya que por la tarde salen a pescar. Los frailecillos llegan del Atlántico a mediados de abril y regresan a finales de julio.