Archipiélago de la Maddalena

Frente a la punta septentrional de Cerdeña se contempla el archipiélago de la Maddalena, declarado Zona Protegida desde 1996. Unos sesenta islotes graníticos y esquistosos componen paisajes fantasmagóricos creados por la acción del viento y el mar. Dos de ellos, la Maddalena y Caprera, son de visita obligada. La naturaleza en estado puro se extiende ante tus ojos a lo largo de 180 kilómetros de costas que podrás descubrir a pie, en barco, bajo el agua o en kayak. El parque es también un paraíso para los aficionados a la fotografía y a la observación de aves. Aquí se encuentran especies raras como la pardela cenicienta, la pardela pichoneta, el paíño europeo y la gaviota de Audouin. Al salir de la Maddalena, pasando por el dique de Passo della Moneta, se puede llegar a la isla de Caprera, que fue comprada, en parte, en 1856 por Giuseppe Garibaldi, político y militar italiano, que vivió y murió allí en 1882. Se puede visitar su casa y el lugar donde está enterrado con toda la familia. Un camino de tierra atraviesa el bosque de pinos y permite alcanzar el centro de la isla. Desde el mirador en la cima de la montaña Teialone se puede admirar una magnífica panorámica desde Santa Teresa Gallura e incluso las cercanas costas de la isla de Córcega. La población más grande del archipiélago es el pequeño pueblo de la Maddalena, cuyo punto neurálgico es la plaza Umberto I, antes conocida como plaza Rossa. De allí sale la calle Garibaldi, llena de locales comerciales, bares y restaurantes y muy popular entre los turistas. La calle Garibaldi conecta el puerto Banchina Commericiale I, que está mirando hacia la isla de Santo Stefano, con la plaza Umberto y el ayuntamiento. El centro histórico de la Maddalena está perfectamente conservado.