Noto

El sur de Sicilia es la cuna del más famoso Barocco siciliano. Este característico estilo arquitectónico registra sus ejemplos más sobresalientes en ciudades como Noto, definida como «jardín de piedra, ciudad de oro, ciudad de comedia o ciudad barroca» y declarada Patrimonio de la Humanidad, o Ragusa, la verdadera capital del barroco. La ciudad de Noto surge en 1703 a la izquierda del río Asinaro y al sureste de la Noto antigua, que fue destruida por el terremoto de 1693. En época clásica fue un centro griego dependiente de Siracusa y, más tarde, una colonia romana. Durante la dominación árabe se convirtió en capital del Val di Noto. Después de la Segunda Guerra Mundial se produjo un progresivo abandono del casco antiguo y el nacimiento de nuevos barrios al sur de la ciudad. La actual Noto, surgida a partir de una concepción unitaria, es una verdadera joya barroca. Cruzando la puerta Real, se inicia el recorrido por el Corso Vittorio Emanuele, a lo largo del cual pueden admirarse numerosos edificios monumentales del siglo XVIII de gran valor artístico. Vale la pena fijarse en la iglesia de San Francesco, con el antiguo convento de los franciscanos y el monasterio benedictino del Salvatore. Aunque el edificio más representativo de la ciudad es el Duomo, no dejes de visitar el Museo Cívico y la iglesia de Santa Chiara, que guarda en su interior una apreciable Virgen de Antonello Gagini. Completan y enriquecen la plaza del Duomo el palacio Arzobispal, la iglesia y el monasterio del Salvatore y el palacio Landolina. A la izquierda de la plaza vemos el palacio Nicolaci Villadorata. La mejor hora para visitar Noto es el atardecer, cuando los rayos del sol se reflejan en las piedras de color rosado de los edificios principales.