Ragusa

Una «isla dentro de la isla», como la denominan los que la conocen bien, por tratarse de una provincia tradicionalmente ajena al movimiento urbano de las masificadas Palermo y Catania. La división de la ciudad en Ragusa Ibla, la ciudad antigua que sufrió el terremoto de 1693 y que posteriormente fue reedificada, y la nueva Ragusa, el asentamiento moderno se percibe en el cambio de relieve; las casas se encaraman en la colina Iblea luchando por no precipitarse, aferradas a la tierra. El nombre de la ciudad deriva de la antigua Hybla Heraia, centro sículo helenizado en el siglo VI a.C. La Via Roma es el centro comercial de la ciudad moderna. Delante del Museo Arqueológico Ibleo tenemos el valle de Santa Domenica, atravesado por tres puentes que unen la Ragusa del settecento con la del novecento. El que está en el centro, el puente viejo (actualmente abierto solo para peatones), fue construido por el padre Cappuccino en 1835. En las inmediaciones del Corso Italia, que atraviesa Ragusa en dirección este-oeste, podemos admirar el Palazzo Schinina, restaurado recientemente y actual sede del obispado, la catedral y, a su lado, la iglesia del Collegio di Maria y algunos bellos palacios del settecento, entre los que destaca el Palazzo Lupis, notable por sus estupendas ménsolas. Estos son sólo unos pocos ejemplos del enorme patrimonio monumental de la ciudad.