El encanto de la Provenza ha seducido desde hace siglos a todo tipo de creadores. Campos tapizados de azul hasta el horizonte y un perfume intenso de mil flores que impregna toda la región, iglesias románicas y pintorescos pueblos de callejuelas adoquinadas que custodian valiosos tesoros arquitectónicos, mercados tradicionales que cada mañana cobran vida y una gastronomía inolvidable... acompañan el viaje. Así es la Provenza, una tierra que cautiva.

 

Como expertos en el destino hemos elaborado una detallada guía en la que encontrarás numerosas recomendaciones, con el objetivo de que puedas disfrutar cada minuto y cada kilómetro de tu viaje. Te entregaremos la Guía de la ruta al reservar tu viaje y, de esta manera, dispondrás de información práctica sobre los mejores lugares que visitar, las actividades más atractivas o los restaurantes que no debes perderte. Nuestro objetivo es que tu experiencia sea inolvidable.

Itinerario de la Ruta

DIA#1 Aviñón, antigua sede del poder de la iglesia#Los paisajes de marismas y salinas de la Camarga son la antesala de este viaje por la Provenza. No muy lejos queda Aviñón, fascinante ciudad del sur de Francia que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Una ciudad sembrada de campanarios que despuntan entre tejados rosados, rodeada de murallas medievales y construida a lo largo del cauce de Rhône. Su edificio más imponente es, por supuesto, el Palais Des Papes, una fortaleza gótica de diez torres que, por su tamaño, casi hace pequeña a la catedral. Al caer la tarde, es un placer recorrer la ciudad buscando el Ródano para contemplar las murallas y el famoso puente según reza la canción infantil, mientras el sol se desangra con una luz dorada que destaca sobre el río. Noche en Aviñón
DIA#2 El legado romano de Arlés y la magia de la campiña#La ciudad de Arlés, con un impresionante patrimonio arquitectónico de la época romana, deleitará a los amantes del arte. Su anfiteatro pasa por ser uno de los mejor conservados de Francia. Van Gogh, Gauguin y Picasso sucumbieron a su belleza y dejaron una profunda huella en la ciudad. Muy cerca la campiña provenzal y los paisajes que inspiraron a Van Gogh invitan a perderse por sus pueblos llenos de encanto, como el pintoresco Les Baux-de-Provence, encaramado en un promontorio y presidido por una ciudadela medieval derruida; o el bucólico Saint Rémy de Provence, la esencia de la Provence. Sus calles sombreadas por frondosos plátanos y su bien conservada arquitectura rezuman tradición. Noche en Aviñón
DIA#3 El aroma y el color de los campos de lavanda#Este itinerario se dirige a la Alta Provenza, una ruta espectacular que atraviesa las montañas boscosas de Vaucluse y, en verano, cuando los campos sembrados de lavanda estallan en flor, un paisaje que se tiñe de añil hasta confundirse con el cielo.Podrás conocer algunos de los pequeños pueblos más bellos de Francia, pero la imagen más espectacular de la comarca la encontrarás a sólo tres kilómetros de Gordes, en el emplazamiento de la abadía de Senanque donde, a los pies de esta construcción cisterciense del siglo XII, se despliegan los característicos campos de lavanda que todavía hoy cultivan los monjes. Noche en Aviñón
DIA#4 El impresionante Cañón du Verdon y la elegancia de Aix-en-Provence#Excavadas por el río Verdon, estas espectaculares gargantas alcanzan los 25 kilómetros de longitud y una profundidad de hasta 700 metros. El espectáculo que ofrece el Verdon, con el color casi sobrenatural de sus aguas, es formidable. A lo largo del cañón el río serpentea por magníficos desfiladeros que pueden visitarse con comodidad, gracias a los miradores y las excelentes obras de acondicionamiento. Un poco más hacia el sur se encuentra Aix-en-Provence, la capital de la Provenza, una elegante ciudad de arboladas avenidas, deliciosas placitas y fuentes monumentales; atractivos a los que se suma el agua termal. Su luz fascinó a artistas como Paul Cézanne, su hijo más emblemático, que la inmortalizó en sus lienzos. Noche en Aix-en-Provence.
DIA#5 Marsella, la puerta francesa al Mediterráneo #Cosmopolita y multicultural, moderna y dinámica, pero también caótica, Marsella con una luminosidad única, ha añadido una regeneración urbana a esa esencia marinera y ese arte del buen vivir. Si a ello se le suma el impresionante patrimonio artístico y arquitectónico que atesora, fruto de una historia de 2.600 años, la visita se torna doblemente atractiva. Su viejo puerto es el alma de esta joya del Mediterráneo. Noche en Aix-en-Provence {more} El paraíso está a la vuelta de la esquina. En concreto en el sur de Francia. Además de entornos naturales inigualables, nos acompañan los colores y la luz que embelesó a maestros como Van Gogh, Renoir, Cézanne y Picasso. El color añil, presente no sólo en los famosos campos de lavanda, sino también en los amplios ventanales de sus casas, es el gran protagonista de estas tierras. ¡ Vamos a descubrirla !. Más allá de la paz rural, esta región cuenta también con importantes ciudades de interesantísimo patrimonio histórico y arquitectónico. En la pequeña ciudad de Aviñón situada a la orilla del Ródano, el poder de la Iglesia se muestra en toda su extensión. Avignon conserva un pasado con una rica historia que le confiere una atmósfera única a la ciudad. Fue residencia de siete Papas de la Iglesia Católica durante el siglo XIV, tiempos en que la ciudad estaba gobernada por la monarquía siciliana. Paseando por su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, te asombrará el grandioso palacio Papal, incluso mayor que la románica catedral de Notre-Dame-des-Doms; el puente Saint Bénezet, conocido como el “puente de Avignon”, y las murallas, que conforman un conjunto monumental excepcional. Al caer la tarde, nada mejor que acercarse al Ródano para contemplar las murallas y el famoso puente, rememorando la conocida canción infantil, mientras el sol nos deleita con una luz dorada que destaca sobre el río. Entonces es fácil entender por qué la luz de Aviñón fascinó a Picasso. Otro de los platos fuertes de las ciudades provenzales es Arles, la ciudad donde Van Gogh vivió la época más fructífera de su vida. Aunque al llegar a la ciudad todo recuerda que en esta región se instalaron los romanos mucho antes que los impresionistas. En Arles se encuentran algunos de los monumentos mejor conservados del legado romano. Dicen que aquí enloqueció Van Gogh y se peleó con Gauguin hasta el punto de cortarse la oreja izquierda. Hoy todo el mundo quiere sentarse en el café que pintó Van Gogh, y que lleva su nombre. En el camino hacia Saint-Rémy-de-Provence, el olor a lavanda, hierbaluisa y romero envuelve el aire y acompaña la visita a la casa donde nació Nostradamus, el Museo de los Aromas y las ruinas arqueológicas romanas y galas. Es una delicia pasear por el casco antiguo, especialmente si coincide en domingo, día en que se celebra un animado mercado y en las terrazas se pueden degustar las delicias provenzales. Al viajar en coche por Provenza podrás apreciar la majestuosidad de bellas poblaciones surgidas a los pies de sus castillos como Le Baux de Provence y Gordes, con sus característicos perfiles medievales recortados contra el azul del firmamento. Sus calles huelen a tomillo, romero y espliego. Los mercados de la zona, típicamente provenzales, son un deleite para los sentidos. Pero la imagen más espectacular de la comarca, la encontramos a sólo tres kilómetros de Gordes, en el emplazamiento de la abadía de Senanque, donde a los pies de esta construcción cisterciense del siglo XII, se despliegan los característicos campos de lavanda, que todavía hoy cultivan los monjes. Y de los tranquilos y plácidos paisajes de campiña pasamos a los de la belleza extrema de las gargantas de Verdón, donde la fuerza del agua ha creado un paraje vertiginoso digno de admirar. Si quieres verlas de forma original, te recomendamos alquilar una piragua y contemplar sus altísimas paredes desde el agua. El lugar más apropiado para finalizar la ruta por la colorida Provenza es en la bella ciudad de Aix-en-Provence. Aquí nació, pasó gran parte de su vida y murió Paul Cézanne, cuyo taller se halla en medio del casco antiguo. La ciudad propone un recorrido que pasa por los lugares favoritos del pintor y que termina en las afueras de Aix, junto a la imponente Montaña Sainte-Victoire. Es fácil que, con la bella panorámica que desde aquí se puede disfrutar, también podáis caer rendidos ante la belleza de la luz provenzal. Concluye así un recorrido dirigido al goce y deleite de los sentidos, donde el arte y la historia se funden con hermosos paisajes y el perfume a lavanda. Aquí se puede soñar.

Elige cuándo quieres viajar y podrás ver el precio de la ruta, con varios tipos de categoría de alojamientos, para que puedas elegir el que más se adapta a tu presupuesto.