Múnich, la capital de Baviera, es el punto de partida de una de las rutas más fascinantes de Alemania. Enclavados en la grandiosa y montañosa escenografía de los Alpes bávaros, los castillos del Rey Loco, de fama mundial y los hermosos pueblos que serpentean sus idílicos paisajes, son pura leyenda. Innsbruck aporta la visión austriaca de estas tierras inigualables. Fascinante ruta saturada de encanto, opulencia y romanticismo.

 

Como expertos en el destino hemos elaborado una detallada guía en la que encontrarás numerosas recomendaciones, con el objetivo de que puedas disfrutar cada minuto y cada kilómetro de tu viaje. Te entregaremos la Guía de la ruta al reservar tu viaje y, de esta manera, dispondrás de información práctica sobre los mejores lugares que visitar, las actividades más atractivas o los restaurantes que no debes perderte. Nuestro objetivo es que tu experiencia sea inolvidable.

Itinerario de la Ruta

DIA#1y2 Múnich, pasado y presente#Moderna y tradicional, elegante y Kitsch, Múnich, la próspera capital de Baviera, es siempre una agradable sorpresa. Con sus palacios y plazas, conserva una belleza clásica ausente en otras grandes ciudades alemanas. Además de acoger las sedes de empresas tan importantes como BMW o Siemens, Múnich ha sabido preservar su carácter acogedor y conservar su pasado histórico. Paseando por su casco antiguo podrás admirar bellas iglesias barrocas, suntuosos palacios clásicos y disfrutar de una efervescente vida cultural y universitaria. Y si quieres deleitarte con la gastronomía local y degustar una estupenda cerveza, podrás hacerlo en la cervecería más tradicional de la ciudad, antigua suministradora oficial de la corte bávara. Noche en Munich.
DIA#3 La magia de los Alpes#El viaje en coche por Alemania parte de Múnich para adentrarse en el imponente paisaje de los Alpes. De camino hacia el Tirol se encuentra el castillo Herrenchiemsee, el primero de las fascinantes fortalezas construidas por orden de Ludwig II, más conocido como el Rey Loco. Esta soberbia construcción, situada en el lago Chiemsee, es un devoto homenaje al palacio de Versalles. La ruta continúa hasta el espectacular valle de Berchtesgaden, que cobija el Nido de las Águilas y el apacible Lago Königsee, y cruza la frontera con Austria, donde podrás sumergirte en la plenitud de los Alpes Bávaros.Noche en Innsbruck.
DIA#4 El corazón del Tirol#Innsbruck, la capital del Tirol, es famosa por su belleza arquitectónica y por la majestuosidad de las montañas que la rodean. Te maravillará la armoniosa coexistencia de la vitalidad de una ciudad moderna con sus antiguas tradiciones. Siguiendo los consejos de la Guía de la ruta podrás realizar un recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad, como el Tejadillo de Oro o la catedral de St. Jakob, y convertir tu visita en una experiencia imborrable. Noche en Innsbruck.
DIA#5 Garmisch Partenkirchen, sinfonía alpina#De vuelta a Alemania, la siguiente parada es Garmisch-Partenkirchen, uno de los destinos favoritos de los aficionados a los deportes de nieve. En sus alrededores se levantan varios de los espectaculares castillos del Rey Loco, como el barroco Linderhof, el más pequeño de sus palacios, pero su preferido y el único que vio terminado. Edificado sobre una antigua mansión de caza, se trata de una imitación a pequeña escala del palacio de Versalles. Esta pequeña joya, que se esconde en medio del valle en un enorme parque arropado con estanques, fuentes y jardines, fue la residencia habitual del monarca. Muy cerca, en la encantadora Oberammergau, no podrás sino sorprenderte ante los frescos de las fachadas, que compiten en belleza con el contexto alpino que sobresale tras los tejados. Noche en Garmisch- Partenkirchen.
DIA#6 La ascensión al imponente Zugspitze#El ascenso al Zugspitze, que con sus 2.963 metros es la montaña más alta de Alemania, es impresionante. Una vez en la cima, tras haber tomado el tren cremallera y el teleférico, te sentirás el amo del mundo, pues desde la cumbre se puede llegar a ver Austria, Italia, Suiza y Alemania. Es un maravilloso lugar para ir de excursión, tanto para los amantes de la naturaleza como para los aficionados al senderismo. No menos encantadora es la visita a Mittenwald, una auténtica pinacoteca al aire libre, en la que podrás sentirte como si te hubieses colado entre las páginas de un cuento. Noche en Garmisch- Partenkirchen.
DIA#7 Viaje al país de la fantasía#La población balnearia de Schwangau franquea el acceso a dos espectaculares palacios, dignos de cualquier ficción que se precie. En el paraje alpino que rodea al de Hohenschwangau podrás rememorar la infancia de Ludwig II y, contemplando la majestuosidad del fantasioso Neuschwanstein, recrearás los escenarios de las óperas de Wagner. Elevado sobre una roca, con el lago Apsee a sus pies y con un frondoso bosque alrededor, este fascinante castillo inspiró a Walt Disney para crear el de la Bella Durmiente. Y para descansar de tan apoteósica jornada nada como el pueblo de Fussen, con sus característicos tejados rojos. Noche en Garmisch- Partenkirchen.
DIA#8 Adrenalina en las Gargantas de Partnach#Como colofón final a esta magnífica ruta en coche por los Alpes alemanes te proponemos una excursión por las cataratas y los rápidos de la garganta del río Partnach. Si eres un amante de la naturaleza con mayúsculas, te hipnotizará la salvaje belleza de este tremendo desfiladero. Tendrás el privilegio de efectuar un recorrido de casi un kilómetro por un lugar tan y tan estrecho que, para ver el cielo, tendrás que doblar la nuca hasta tocar la espalda. La recompensa final es el sublime paisaje que se abrirá ante tus ojos al llegar a la garganta.{more}Durante la segunda mitad del siglo XIX el rey Luis II de Baviera, más conocido por sus artísticas excentricidades como el rey loco, mandó construir una serie de fantásticos castillos de estilo historicista que parecen sacados del más romántico de los cuentos. Encumbrados sobre escarpados promontorios y rodeados de idílicos paisajes alpinos,Linderhof, Hohenschwangau, Neuschwanstein y Herrenchiemsee, dominan el paisaje bávaro. Las llamativas huellas de este rey, que fue acérrimo admirador de Richard Wagner y gran amigo de su prima, la emperatriz Sissi, marcan esta idílica ruta en coche por Baviera. Múnich, su capital, es la ciudad más próspera del sur del país y sede de numerosas multinacionales. Entre sus atractivos se cuentan el edificio neogótico del Ayuntamiento, con un espléndido carillón; la catedral de Nuestra Señora, cuyas altas torres marcan el perfil de la localidad, y la iglesia más antigua de la ciudad, la Peterskirche, desde cuyo mirador tendrás unas estupendas vistas. Que Múnich sea la primera etapa de este viaje no es casualidad, pues a veinte minutos del centro se halla el lugar de nacimiento de Luis II. El Scholss Nymphenburg es uno de los mayores palacios de Europa: un complejo de tres alas y edificios repartidos entre canales y jardines barrocos. Hacia el sureste se encuentra el bello lago de Chiemsee, en el que Luis II de Baviera ordenó construir, poco antes de su muerte, el castillo de Herrenchiemsee. Esta elegante construcción, rodeada de jardines con cuidados laberintos y fuentes profusamente decoradas, sigue los cánones del palacio de Versalles y está ubicada en una isla del lago. La ruta continúa por los excepcionales paisajes del Parque Nacional de Berchtesgaden, que forman parte Reserva de la Biosfera de Berchtesgaden, y se adentra en territorio austriaco para visitar Innsbruck, la capital del Tirol. Rodeada por altas montañas que rondan los 2.400 metros de altura y con un soberbio palacio Imperial, esta ciudad te trasladará a los tiempos de esplendor del emperador Maximiliano I de Austria. Dentro del Parque Nacional de Berchtesgaden se encuentra el hermoso lago Königssee, protegido en su flanco occidental por el monte Watzmann, la tercera montaña más alta de Alemania. La más alta de las cumbres alemanas, con 2.962 metros de altura, es el Zugspitze, en Garmisch-Partenkirchen, al que se puede acceder en teleférico, y que junto con el itinerario por las gargantas de Partnach, declaradas Monumento Natural, son las rutas más populares de la zona. Si te gusta el senderismo, no dejes de visitar esta bonita población, meca de los deportes de invierno y punto de partida de atrayentes excursiones. La guinda del pastel a este viaje de ensueño la ponen los castillos de Linderhof, Hohenschwangau y Neuschwanstein, las otras creaciones del rey loco. El primero, elegante y de estilo versallesco, con clara inspiración rococó, arropado por fuentes, estanques y magníficos jardines, fue el único que Luis II terminó por completo; está situado en un valle cercano a la población de Oberammergau. El segundo, aupado sobre una colina boscosa frente al lago Alpsee, en el pueblo de Schwangau, es de estilo neogótico y era utilizado por los reyes bávaros como residencia de verano; y el tercero, el más visitado de Alemania, se levanta en la colina situada justo delante del anterior, en la bella población de Füssen. Cuando uno contempla la fortaleza de Neuschwanstein, de estilo neoclásico, encumbrada sobre el desfiladero de Pöllat, con su mágico perfil rodeado de bosques, lagos y montañas de postal, no puede sino recordar los castillos de los cuentos de su infancia y, cerrando los ojos, dejarse transportar al reino de la más pura imaginación romántica. Después de haberse imbuido en la magia de estos parajes, todo es posible. Walt Disney lo tomó como modelo para el palacio de La bella durmiente.

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