Recorrer Cataluña conociendo su cocina tradicional, es una forma de acercarse a un destino que cuenta con espacios naturales protegidos, 580 km de costas y más de una docena de lugares incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Desde las lonjas de pescado en las poblaciones costeras, hasta las queserías artesanales de los Pirineos, descubre algunas de las doce D.O de vino y cava con sus bodegas centenarias, el aceite y productos como los calçots de Valls, los embutidos de Osona, los caracoles de Lleida, la cocina volcánica de la Garrotxa y la de “mar i muntanya” del Empordà.

 

Como expertos en el destino hemos elaborado una detallada guía en la que encontrarás numerosas recomendaciones, con el objetivo de que puedas disfrutar cada minuto y cada kilómetro de tu viaje. Te entregaremos la Guía de la ruta al reservar tu viaje y, de esta manera, dispondrás de información práctica sobre los mejores lugares que visitar, las actividades más atractivas o los restaurantes que no debes perderte. Nuestro objetivo es que tu experiencia sea inolvidable.

Itinerario de la Ruta

DIA#1 Barcelona, una ciudad con estrellas#La capital de Cataluña atesora una gran riqueza cultural que tiene en el modernismo –reconocido como Patrimonio de la Humanidad- uno de sus principales baluartes. Pero en Barcelona, además de ver monumentos e ir de compras en los ejes comerciales de la Diagonal, Passeig de Gracia y Portal de l’Àngel, nos espera una amalgama de sabores tanto en restaurantes de reconocido prestigio galardonados con estrella Michelin, de los que en Barcelona hay 23, como en barrios donde el ir de pinchos se ha convertido en una práctica habitual. De estos destacamos el Born, la Barceloneta y Gracia, barrios que mantienen el carácter popular y que se han convertido en centros de oferta gastronómica variada. Las “bombas” –patatas rellenas de carne picante- y el pescado frito del barrio marinero de la Barceloneta, las propuestas elaboradas de la Vinya del Senyor frente a la fachada gótica del templo de Santa Maria del Mar o las anchoas del Xampanyet en la emblemática calle Montcada del Born y los establecimientos de la calle Verdi en el barrio de Gracia que ofrecen una cocina multicultural, son algunas de las propuestas que pueden seducir a nuestro paladar.
DIA#2 Color y sabor en los mercados tradicionales#Acercarse a los renovados mercados incluye dos placeres: uno visual al ver los productos frescos en un edificio centenario y otro gastronómico porque pequeños restaurantes en el interior se esmeran en cocinar lo que se vende en los puestos del mercado. Este es el caso del mercado de la Boqueria en las populares Ramblas, del de Santa Catalina cerca de la catedral y el del Ninot en el barrio del Eixample. Otros se han reconvertido totalmente, como el del Born convertido en centro cultural, eso sí, con un espacio en su interior regentado por una popular marca de cerveza; el Mercat Princesa en el barrio del Born, pequeño pero con una variada oferta gastronómica que ha sustituido los antiguos puestos de venta y El Nacional Barcelona, “lo más in” en el emblemático Passeig de Gràcia, un nuevo concepto gastronómico con espacios diferenciados que se complementan, en lo que había sido una fábrica de tintes. Ya que nos encontramos cerca del barrio Gótico, nada mejor que, tomando el Portal de l’Àngel llegarnos hasta la catedral. Junto al templo se encuentran los restos de la muralla que protegía Barcelona en la época medieval y lo que es más importante, las pequeñas placitas como la del Pi, Sant Josep Oriol o San Felip Neri donde nos esperan agradables terrazas para tomar un refresco o una tapa.
DIA#3 Cataluña interior, tierra de buenos embutidos#La cocina en Cataluña no sólo se alimenta del mar. En el interior encontraremos buenas carnes de ternera y cordero que con el añadido de los productos del campo, consiguen el maridaje perfecto para que una cocina tradicional haya adquirido renombre internacional. Vic, la capital de la comarca de Osona, se precia de tener una de las plazas mayores más emblemáticas de Cataluña. El Mercadal no es sólo la plaza donde se celebra el popular mercado los martes y sábados, sino que también es el lugar en el que se toma el pulso a la ciudad. Pero Vic es también la capital de los derivados del cerdo. Embutidos como la longaniza, el espetec, el fuet y las butifarras blancas y negras se han ganado un prestigio a lo largo de los años por su elaboración artesanal. Hay que probar su sabor y, si nos apetece, visitar algún obrador. Las últimas propuestas mezclan castañas, setas o trufa con las carnes del cerdo. ¡Es lo más nuevo en embutidos! Al final de la jornada toca asomarnos al mar y en este sentido el Empordà es un buen destino. Si tenemos tiempo podemos visitar Girona con un buen conservado call (barrio judío) repleto de tiendas y restaurantes. En el momento de penetrar en tierras ampurdanesas, en Púbol se encuentra el castillo que Dalí regaló a Gala, donde el universo daliniano se hace evidente.
DIA#4 Los placeres del “mar i muntanya”#El Empordà y la Costa Brava reúnen todos los alicientes que un viajero desea encontrar. Paisajes preservados, pueblos que conservan su vocación medieval y una cocina que, entre otras virtudes, mezcla los ingredientes del mar y del interior. Pals, Peratallada, Monells, Cruilles y la Bisbal d’Empordà que ejerce como capital, mantienen cuidados cascos antiguos donde pasear es una verdadera delicia. En este último debemos acercarnos a sus pastelerías y probar el bisbalenc (hojaldre con piñones y cabello de ángel) y el rus, pastel ruso que aquí han sofisticado hasta extremos inimaginables. ¡Una delicia! A media tarde, hay que ir hasta la lonja de Palamós para ver el pescado recién capturado. Los vivos colores merecen ser protagonistas de la cámara fotográfica. Entre ellos la apreciada gamba roja que podremos degustar en los numerosos restaurantes de la población que también cuenta con una “ruta de la tapa”. Si tenemos interés por el mar y sus productos, en el contiguo Museo de la Pesca podemos aprender muchas cosas. Desde allí se organizan salidas a bordo de un barco de vela latina de nombre Rafael. Izar las velas y mantener el rumbo van a ser algunas de las labores de a bordo.
DIA#5 Un cremat de ron para acabar el día#Calella de Palafrugell, Llafranc, Tamariu y Begur son probablemente las poblaciones del litoral con una imagen más idílica, cada una con su característica que la diferencia de las demás. Junto a las tres primeras, dos espacios se adentran en el mar intentando prolongar una tierra bendecida por los dioses. Cap Roig con su historia de amor entre el verde del jardín botánico y Cap de Sant Sebastià con su faro acariciando las olas, son como dos vigías oteando el horizonte. Y en medio, calas y más calas buscan la protección entre rocas tapizadas de pinos. Buscaremos el mejor lugar para poder deleitarnos con la cocina de “mar i muntanya”, ya sea en el casco antiguo de Begur o en algún restaurante de las calas de Sa Tuna, Sa Riera o Aiguablava. Estamos en la Costa Brava más auténtica, la mejor conservada, aquella que mereció el calificativo de la revista National Geographic en el 2012, de mejor paisaje mundial. Y para terminar el día, nada mejor que un cremat de ron junto al mar. Receta traída de las Antillas después de la guerra de Cuba que une al sabor, el placer visual del ron al quemarse con la canela, azúcar moreno, corteza de limón y granos de café, acompañado del rumor de las olas cuando mueren en la playa. ¡Receta para románticos y más, si esta acompañada de una habanera!
DIA#6 Cocina entre volcanes y recetas de montaña#Vamos a poner rumbo al Pirineo para lo cual debemos cruzar la Garrotxa, tierra de volcanes pero también de hayedos y paisajes que han inspirado a una pléyade de pintores. También de una cocina peculiar que utiliza los productos que germinan en una tierra volcánica. Todo esto acompañado de carnes de ternera y cordero lechal de primera calidad y unos quesos artesanales elaborados con leche de oveja. Un buen lugar para comer antes o después de pasear por la Fagedà d’en Jordà o por el volcán Croscat, es el pueblo de Santa Pau. Conserva su trazado medieval y bajo los arcos de la plaza porticada, junto al castillo, encontraremos restaurantes donde disfrutar con la “cuina volcánica”. Por el camino, el monasterio de Ripoll es lugar para detenerse y cruzando los 1.800 metros de la collada de Toses llegaremos a la Cerdanya, un amplio valle dibujado por el Segre entre las montañas de los Pirineos a un lado y la sierra del Cadí al otro. El trinxat es uno de los platos tradicionales, lo mismo que el pato guisado con nabos o cualquier carne de ternera o cordero que durante el verano han dado buena cuenta de los pastos. Buenos embutidos acompañados de pan con tomate y las setas que pueden ser a la brasa, en revuelto, tortilla o guisadas con un estofado de ternera, la Cerdanya no defrauda, y su capital, Puigcerdà tampoco.
DIA#7 Quesos y embutidos excepcionales#Sort se ha convertido en la capital del rafting pero también en una población quesera sin despreciar los embutidos que aquí tienen unas características especiales. El xolís está elaborado con las mejores carnes del cerdo, la sacallona con el intestino del cerdo relleno de una mezcla de carne picada condimentada con especies y la girella con carne de cordero, arroz, huevo, ajo, perejil, azafrán, pimienta y sal. Todos ellos deliciosos. En el mismo Sort y en el valle de Àssua podemos visitar dos queserías artesanales y deleitarnos con una variedad de quesos sin precedentes . Tiernos, curados, de pasta azul y el de tupí, harán las delicias a los amantes de estos productos. No debemos olvidar que estamos en el linde del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici y no deberíamos marchar sin un paseo por estas montañas que esconden una naturaleza espléndida. Te lo ponemos fácil ya que desde Espot, un servicio de taxis todo terreno te deja en el mismo corazón del Parque. El lago de Sant Maurici es una pequeña joya donde se reflejan las montañas de Els Encantats. Desde allí, todo un mundo de excursiones se abre a nuestros ojos.
DIA#8 Calçots y viñedos, un paisaje que a la vez se convierte en un manjar# Bajamos del Pirineo con destino a la Plana de Lleida siguiendo el Noguera Pallaresa que nos lleva por un paisaje excepcional. En Lleida, los caracoles se han convertido en el plato tradicional. Guisados o a la llauna, es un plato que se ha popularizado tanto que se puede encontrar por toda Cataluña. Siguiendo nuestro recorrido, la visita al monasterio de Poblet reconocido como Patrimonio de la Humanidad, se hace imprescindible. En la cercana localidad de la Espluga de Francolí hay una bodega cooperativa centenaria donde degustar los caldos de la D.O. Conca de Barberà. Junto a esta población se encuentra Montblanc cercada enteramente por su muralla medieval. Estamos en la comarca del Alt Camp, el lugar adecuado para probar el calçot, esta cebolla tierna con una forma curiosa de cultivarla, de cocinarla y de comerla. De las tierras del calçot a las del vino y en este sentido Vilafranca del Penedès se ha convertido en la capital del vino y de la comarca del Penedès, donde se ubica la mayor D.O. de vinos de Cataluña y una de las más grandes de España. Sus viñedos producen vinos blancos afrutados y tintos con carácter. Despedir el día desde lo alto del campanario de la basílica de Santa María con una copa de aromático vino blanco, resultará la mejor forma de ver como el sol se pone en un horizonte de viñedos.
DIA#9 Vino del Penedès y cava# El último día por las tierras del vino y el cava nos puede aportar muchos alicientes. Visitar bodegas, instruirnos sobre los procesos de crianza y vivir algunas de las muchas experiencias que nos ofrece esta comarca inundada por el aroma y sabor de la uva. La visita al Museo del Vino (VINSEUM) en Vilafranca del Penedès nos proporciona toda la información necesaria y la posibilidad de degustarlos en la pequeña taberna que hay allí mismo. Sant Sadurní d’Anoia concentra una buena parte de las bodegas productoras de cava de Cataluña. La visita a alguna de ellas se hace imprescindible. Freixenet, Llopart, Agustí Torelló, Juvé & Camps, Torres y Vilarnau entre muchas otras, son una buena opción, aunque la mejor, por tratarse de un edificio modernista obra de Josep Puig i Cadafalch, es sin lugar a dudas Codorniu. Al final del recorrido por las galerías donde reposan miles de botellas, una copa de brut nature nos dejará el mejor sabor de boca. El Centro de Interpretación del Cava en Sant Sadurní d’Anoia, aglutina la información imprescindible para los amantes de este elixir burbujeante, aunque lo mejor es vivir alguna de las experiencias que nos proponen desde Enoturismo Penedès.

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